Después de los calurosos meses de verano llega el otoño, y con él nos vamos sacando cabellos de la ropa, como si pétalos de una margarita se tratara… Empezamos a entrar en pánico, nos echamos las manos a la cabeza y nos desesperamos… pero… tengo una buena y una mala noticia para ti…

La buena es que se trata de una afectación de la mayoría de los mamíferos, y tú, eres uno de ellos, así que no, no es algo exclusivo de las hojas de los árboles. La mala, es que no te hace especial, ya que como hemos dicho, no eres el único al que le pasa.

Pero, keep calm! El cabello que pierdes, se recupera, se cae para prepararse para el invierno, y los mamíferos cambiamos el pelaje de cara al invierno. Simplemente se trata de una renovación que no va a llegar a producir calvicie, ya que por pelo caído hay un pelo crecido. Realmente se trata de cabello que ha muerto en primavera y tarda unos tres meses en caerse, principalmente porque hay otro nuevo empujando.

Es muy normal que nos alarmemos al ver la cantidad de cabello que se queda en la almohada, cepillo, ducha… y, ¿quién no ha dicho nunca la expresión “puedo hacer una alfombra con todo este cabello”? Pero repito, es un proceso totalmente fisiológico.

Si la caída es muy intensa, siempre nos podremos realizar un análisis de sangre para descartar que se trate de una caída patológica, aunque repito, no es lo más habitual.

Los consejos que puedo daros son mantener la calma, llevar una alimentación equilibrada y una buena hidratación, cepillarse el pelo diariamente y no abusar de aparatos eléctricos y que proporcionen alta temperatura (secador, plancha, rizador…).

Si aún y así no os habéis quedado tranquilos, siempre podréis acudir a vuestr@ farmacéutic@ de confianza y que os aconseje suplementos vitamínicos, ampollas para reforzar el cabello nuevo y frenar la caída o un champú específico. Pero recordad, sin una buena limpieza del cuero cabelludo, los folículos pilosos quedan obturados y ya nos podemos poner oro, que será producto perdido, ya que no penetrará.

Así pues, yo, personalmente recomiendo un tratamiento de tres meses, mínimo un par de veces al año.