Seguramente, en vacaciones, muchos afortunados aprovecharéis para iros unos días fuera y otros muchos, para descubrir los rincones de vuestras ciudades y alrededores. Por ello, os traigo este tema del cuidado de los pies.

La llegada del buen tiempo nos inunda las ganas de quitarnos los zapatos y sacar a relucir las sandalias del fondo del armario. ¿Quién no ha sufrido la tortura de pies por el cambio de zapato? Vamos a intentar, con estos consejos, que esto no nos vuelva a pasar.

En primer lugar debemos preparar la piel de los pies. Para ello es imprescindible una buena exfoliación y posterior hidratación. Como exfoliantes, a mí, personalmente, me encantan los calcetines exfoliantes. Estos te los pones durante una hora (según la marca, el tiempo puede variar) y transcurrido este tiempo, enjuagas con agua templada. En unos días, la piel muerta se desprenderá, ¡como si de una mandarina se tratase! También disponemos de exfoliantes mecánicos, de los de frota que te frota; de exfoliantes enzimáticos, que te los aplicas y te olvidas o las limas eléctricas y manuales de toda la vida.

Una vez realizado este paso, deberemos hidratarlos a conciencia. Para ello, tendremos a mano nuestra crema hidratante con urea.

En el caso de los calcetines, recomiendo no abusar, ya que es un tratamiento bastante agresivo. Con unas dos o tres veces al año, es suficiente. Pero el resto de métodos podemos hacerlos una vez a la semana. La hidratación la haremos cada día para evitar también las desagradables grietas en los talones. Podemos complementar este paso con los ya conocidos baños de agua templada con sal, que además de mantenerlos suaves, nos aportarán esa sensación de spa.

Si tenemos pensado caminar muchas horas y queremos hacerlo con sandalias o deportivas nuevas, no estará de más llevar en el bolso un stick antifricción para ir aplicándolo en las zonas más críticas.

Si con todos estos pasos y cuidados no tenemos suficiente y nos salen las odiosas ampollas o rozaduras, siempre podremos acudir a la farmacia más cercana a por los apósitos hidrocoloides.

Bueno, espero que estos consejos os sirvan de ayuda para disfrutar de las vacaciones, ¡sin la tortura podológica!

CONSEJOS PIES FCC